martes, 6 de octubre de 2015

Ojalá estuviera equivocada...



Aunque cueste creerlo, una gran parte de la humanidad de hoy, ya no lucha, ya no cree, ya no ama intensamente. 
Se disuelven en mentiras, en maldades, en soberbias. 
Sobreviven con el frío desolador de la indiferencia. 
Cambian lo real por lo banal; buscando incansablemente aparentar, en lugar de aceptar su vida tal y como es.
Se engañan a sí mismos. Se traicionan cada día y cada día traicionan los valores que un día fueron importantes. 
El cuerpo perfecto se convirtió en una meta. La belleza extrema es el afán de cada día. 
Caminan sin rumbo y sin sentido, buscando algo que consuele la frustración de verse encadenados a sus malas decisiones, las cuales muchas veces pasan facturas con precios de dolor. 
Sonríen falsamente, porque es más fácil, que describirle a los demás el infierno que llevan dentro.
Son esclavos de máquinas que poco a poco consumieron relaciones y momentos que algún día valieron oro…
Y por un poco de dinero, son capaces de hacer a un lado sentimientos. 

Pareciera una mentira. Ojalá estuviera equivocada y esto que hoy escribo fuera solamente un vano pensamiento. Sin embargo el sol no se oculta detrás de un dedo. El tiempo de creer en nubes de algodón pasó. La realidad se transmite cada día en nuestros ojos, y a cada minuto en alguna parte, alguien a su manera está viviendo su propio fin del mundo.


martes, 1 de septiembre de 2015

No te pierdas...

No te pierdas en la superficialidad del mundo. En los estereotipos de la gente, en el deleite de lo efímero. En la mentira de lo vano.                                                               
La belleza de la gente se nota en su mirada, en la forma en que se expresa, pero sobretodo en su manera de actuar.                                                                                      
No te vayas por lo primero que veas; busca adentro, en donde se alojan las cosas que más valen en la vida. Aquellas que no se pueden comprar con dinero. Aquellas que hacen de las cosas simples, algo extraordinario. 

No te pierdas en lo absurdo, en lo que no lleva a ninguna parte. 
No te aferres al pasado, a lo que por alguna razón ya quedó atrás. Si algo pasó por tu vida y hoy no está, significa que su tiempo y propósito ya fue, aunque no lo entiendas aún. Poco a poco cada pieza encaja en su lugar.

No te pierdas en tristezas necias, en momentos que hace tiempo se debieron superar. Cada etapa de la vida es un aprendizaje, no te quedes estacionado en la vida, porque todo en ella debe continuar.

No te pierdas de la vida, intentando sobrevivir sin disfrutarlo. 
No renuncies al presente, buscando un futuro que quién sabe si llegará. Mejor haz de cada instante una aventura, de cada abrir y cerrar de ojos una ilusión. Mira con esperanza tu vida, y no te pierdas en preguntas que solo el tiempo, en su debido momento contestará. 



lunes, 3 de agosto de 2015

La música la pongo yo...


Un día mientras mentalmente me movía entre la letra de alguna canción de Ramazzotti, alguien se acercó y bruscamente apagó la radio, simplemente porque como bien lo dijo: ¡le dio la gana! 

No puedo negar que las ganas de llorar de la rabia eran suficientes como para inundar la sala de la casa. A parte de que era una falta de respeto, me parecía injusto que por la amargura de su corazón, alguien quisiera hacerme pagar su mal genio. 

Pero, luego me puse a pensar en que así es la vida; en cada esquina, cada día, a cada hora, sea de día o de noche, siempre habrá alguien que quiera apagar lo que nos hace vibrar; lo que nos apasiona, lo que nos motiva, o simplemente lo que nos hace feliz. 

Tenía la voz para gritar, para vociferar mil cosas a la vez, para hacer saber que estaba molesta y que quería de nuevo la música en mis oídos. Pero en lugar de perder el tiempo en dar atención a lo que no lo merecía, use la voz la para cantar. Para demostrarme a mi misma que solo yo puedo apagar la luz que hay en mi. Que yo soy la que permito hasta que punto los demás tienen derecho a gobernarme. Que yo escojo amargarme o darle vuelta a a página y sonreír. 

Entonces canté, canté a más no poder y me sentí libre, me sentí tranquila. Escogí tener paz, escogí no depender de un aparato o de una persona para vivir un buen momento. Me di cuenta de que mientras me tenga a mi misma, estaré bien. 

Comprendí que cada quien elige lo que quiere en su vida, y cómo vivir cada momento pese a las circunstancias. No se pueden evitar ciertas cosas, pero si puedo evitar que estas me afecten más de lo que deben. 

Hoy sé que me pueden pagar la música externa, que en mi mente y mientras tenga vida, estaré cantando una canción.

Bien lo dice una canción de Juan Gabriel:

 "No hay como la libertad de ser, de estar, de ir de amar, se hacer, de hablar, de andar así sin penas..."

miércoles, 29 de julio de 2015

En la compañía de tu soledad...



A veces sucede que nos quedamos a la orilla de algún momento específico en la vida. Volteas a ver a cada lado y te das cuenta de que no queda más que tu sombra y tu respiración. Amigos se fueron, amores partieron, seres queridos por alguna razón no están junto a ti, y miras el mundo como si fuese el peor lugar para permanecer de pie.

Pero no es el fin del mundo (Aunque así lo sientas), todo es parte de un cambio, de un proceso que quiere sacar algo nuevo de ti.  Como en otras ocasiones lo he dicho en diferentes publicaciones, en la vida hay que saber darle espacio a cada momento, pero también es necesario saber cuánto tiempo merece cada uno. Entonces, si caíste en la estación de la soledad, sea por el motivo que sea y si te duele, pues dale tiempo a ese dolor. Es imposible hacer de cuenta que nada pasa. Peeerooo por favor y por amor a ti, no le des mucho tiempo. Mejor empieza a analizar el para qué estas viviendo este momento y qué bueno va a resultar al final de todo. Recuerda que nada es duradero, cada cosa que nos pasa tiene un tiempo límite, luego viene algo más a ocupar su lugar. ¿Por qué no te pones a pensar que quizá ya era necesario tener un respiro solo para ti? Donde lo más importante seas tú y tu bienestar. Piénsalo, quizá la vida te esté dando solo un espacio para que no mueras por lo demás y aprendas a vivir por ti. Muchas veces la mejor compañía que podemos tener es estar a solas con nosotros mismos. Poder escuchar un poco de todo aquello que normalmente nos es fácil aconsejar pero no seguir.

Reflexiona si realmente te has dado valor como ser humano, si realmente te has preocupado por ti. Encuéntrate contigo mismo. Toma un segundo para estar solo, para aclarar la mente y saber que quieres. Poco a poco comenzarás a ver las cosas diferente, te darás cuenta que lo peor ya pasó y que sigues vivo. Sentirás que la soledad no es tan mala como te habían contado, e incluso puede que termines considerando pasar más tiempo en la compañía de tu soledad.

martes, 21 de julio de 2015

Vale la pena llorar




Si tienes que llorar, llora. Vamos desahógate, saca de ti todo lo que te esté agotando. Porque no hay nada más triste que tener ese nudo en la garganta y tener que tragarlo en el silencio. No importa lo que digan, de todos modos aunque sonrías falsamente la gente hablará. No dejes que la tristeza se quede a hacer vida en ti. Dale tiempo, porque te guste o no, la tristeza es parte de la vida, pero no le des más tiempo del que se merece, porque te aseguro que ella no querrá dejarte. Vamos, despídete de lo malo, y prepárate para sonreír; porque detrás de cada lágrima vienen más sonrisas de las que pudiste imaginar. Después de haber vencido la tristeza, la alegría sin lugar a dudas estará lista para premiarte. 
Vale la pena llorar, cuando de sanar el alma se trata.



viernes, 17 de julio de 2015

¿Y si tan solo nos amamos?




¿Qué tal si solo cierras los ojos y te dejas llevar por lo que tienes dentro? Te propongo algo: escapémonos como dos inocentes que solo quieren tener paz. Como dos locos a los que tanta pasividad les molesta. Como dos únicos a los que todo lo demás les da igual. Fuera de este mundo de hipocresía, lejos de la envidia de los que no han encontrado alguien con quien compartir las tardes. A los que el café se les enfría buscando la felicidad.                                                                                                                                  
Vamos, alejémonos. Donde solo estemos tú y yo, y donde nos podamos besar el alma. Donde la oscuridad no de miedo y el silencio parezca cantar. Donde podamos vivir sin temores ni apariencias y donde no existan los secretos. Donde estemos más cerca sin dejar de ser nosotros mismos. Donde la sociedad no nos esclavice, ni etiqueten a su antojo nuestros sentimientos. 

Lo sé, puede parecer descabellado, puede que sea difícil pero no imposible. Tan solo imagínalo por un momento. No me dirás que no es maravilloso el solo hecho de pensarlo. Anda, dime que sí y prometo que no sabrás lo que es arrepentirse. Prometo ser quien he sido hasta ahora, no tengo porque cambiar. Y si lo hago será únicamente para mejorar. Para que cada día a mi lado sea el mejor de tu vida. Para que una mañana gris no tenga por qué deprimirte, para que los problemas pesen menos y para que cada noche sea una nueva aventura. Hagámoslo, dejemos atrás todo lo que fue, marquemos un nuevo camino que otros quieran seguir. 

Nacimos para amarnos, para bebernos la vida en besos, para cobijarnos en cada abrazo. Mi piel será por siempre tu refugio, y tu sonrisa calmará mis tormentas. Recuérdalo te lo he dicho antes, somos como el blanco y el negro; no a todos les gusta la combinación, pero creo sin lugar a dudas que hemos para nacido para estar juntos.

lunes, 13 de julio de 2015

Un ladrón llamado miedo (1)



Me encontré esta imagen y quise compartirla. Porque sé que muchos hoy se sienten así. A muchos los gobierna el miedo al fracaso, a la desolación, al engaño y la traición. Pero no puedes detener tu vida por malas experiencias; contrario a eso debes aprender de ellas y encontrar valor para continuar el viaje. Para descubrir en el camino, que aún hay mucho porque vivir.  Si algo puedo decir del miedo, es que es un verdadero ladrón de sueños, de momentos únicos, de sonrisas... Si dejas tu vida a su alcance, puede llegarla a destruir.