sábado, 6 de febrero de 2016

Dejar ir.




Dejamos cosas con el paso de los años... dejamos ropa, juguetes, libros... incluso, fantasías que de niños nos emocionaban desaparecen lentamente. Dejamos amistades, creencias, amores... tristezas, alegrías, enojos, pasiones.

Se van instantes, momentos y recuerdos. Dejamos ir cosas absurdas y también cosas importantes. Así es la vida, un constante cambio de estaciones, un abrir y cerrar de ojos...

Dejar ir, es parte importante de la vida... te hace madurar. Te hace fuerte.

Disfruta cada momento, sin aferrarte a nada. La vida pasa sin detenerse, el mejor momento que existe es el ahora.

lunes, 1 de febrero de 2016

La mentira puede llevarte lejos, pero jamás donde la verdad no pueda encontrarte.

Hay cosas de las que uno nunca va a poder huir. Siempre existirá una realidad, aunque no estemos de acuerdo con ella. Mentirnos a nosotros mismos puede ser un sedante al dolor. Pero nunca será la cura. Hay verdades que duelen, que cuestan caro. Pero son tan necesarias como lo es un vaso de agua ante la sed.


"La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños y al final, un disgusto grande"
                              -Jacinto Benavente-


Ser honesto en la vida no es del todo sencillo, sobre todo si sabes que tu honestidad puede herir los sentimientos de alguien más, o destruir por completo un corazón. Pero como lo escribió el poeta Español Antonio Machado "La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés". Negar la realidad de las cosas es como crear una bola de nieve, que con el paso de tiempo aumentará de tamaño y llegado el momento, nos aplastará.

"Los que no quieren ser vencidos por la verdad, son vencidos por el error."
                                       -San Agustín-

domingo, 31 de enero de 2016

Aprender de los errores

 

A veces nos toca vivir cosas que parecen no tener sentido. Encontramos personas que causan en nosotros cosas totalmente diferente a lo que esperábamos. Lugares que no resultan lo que deseábamos, o simplemente momentos que creemos con todas las fuerzas, que nunca debieron existir. 
Sin embargo, cada cosa que nos pasa en el transcurso de la vida nos deja algún tipo de enseñanza. Ya sea incluso, para dejarnos claro, que cosas no queremos más en la vida. 
Mi tía siempre dice que nadie experimenta por cabeza ajena, y hoy luego de muchas vivencias y tropezones, me he dado cuenta de lo cierto de esas palabras. Cuántas veces nos tratan de "prevenir" sobre algo, y sin embargo son palabras que parecen caer en sacos rotos. El ser humano tiene como una especie de necesidad de experimentar en carne propia cada situación que se presente, incluso cuando hemos visto las consecuencias de dichas cosas en otras personas. ¿Masoquismo? No lo sé. Lo cierto es que aunque suene extraño, creo sinceramente que, es necesario ALGUNAS veces ese experimento.  Porque nos prueba como seres humanos; como seres consintientes y  razonables que a veces vivimos con vendas al rededor de los ojos y necesitamos ver la realidad de la vida, de las relaciones del tipo que sean, y porque no decirlo, también del amor. Eso no significa que vayas a ir por la vida con las rodillas ensangrentadas de tantos tropiezos y la cara hinchada de tanto llorar, por puro gusto. Lo que quiero decir es que si ya viviste una etapa dura en la vida, espero con todo el corazón que hayas aprendido la lección. Que si un tipo de relación te dejó cicatrices profundas, la próxima vez evites caer en lo mismo. Que si la forma en que hasta el día de hoy has llevado tu vida, no te ha dejado nada positivo, intentes mañana comenzar de cero y mejorar poco a poco hasta ser una mejor versión, totalmente renovada. 
No sé que pienses tu, pero yo hoy puedo decir que agradezco haber pasado ciertas cosas, porque sé que soy más fuerte que ayer. Hay cosas, que por supuesto quisiera haber podido evitar, haber hecho caso cuando me advirtieron tantas veces, pero de nada vale lamentarse ahora, eso no soluciona absolutamente nada. Mejor, me encargo de no repetir los mismos errores, de no caminar por ciertos lugares, de evitar cierto tipo de gente, de dejar de "agradar" a todo el mundo, y de aceptar en mi vida cosas que no me gustan y no merezco...
Hoy puedo decir que, aunque parezca que perdí mi tiempo; lo cierto es que eso que viví me dejó enseñanzas que jamás hubiera comprendido con solo escucharlas de alguien más.

Saludos!

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tú decides


¿Puedes visualizar tu día? ¿Puedes imaginar cómo será tu semana? Según el Principio 90/10, del autor Stephen Covey, el 10% de la vida está relacionado con lo que nos pasa y el 90% restante, se relaciona con la manera en la que respondemos ante las cosas.
Por ejemplo: no es tu culpa que el autobús se descomponga en medio del camino, tampoco que llueva cuando acabas de salir del salón de belleza y vienes recién peinada, no puedes controlar el estado de ánimo de las personas, o cualquier otro infortunio que arruine el plan que tenías para el día. Tú no tienes control sobre eso. Pero existe ese maravilloso 90% restante, que te da el poder para mejorar las cosas, o bien hay que decirlo, también para empeorarlas. Es tu decisión y de nadie más.

Un ejemplo práctico del principio 90/10:
Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y chispea tu camisa de trabajo. No tienes control sobre lo que acaba de pasar. Pero lo siguiente que va a ocurrir estará determinado por tu respuesta: Maldices... Regañas severamente a tu hija porque "te manchó" la camisa con el café. Ella rompe a llorar. Después de regañarle, te volteas a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca de ti. Y de ahí en adelante "se desata" una batalla verbal. Vociferas mientras vas a cambiarte la camisa. Cuando regresas encuentras a tu hija demasiado ocupada, llorando, terminándose el desayuno para ir a la escuela. Pero ya perdió su transporte. Te toca llevar a tu hija porque tu esposa debe irse inmediatamente para su trabajo. Debido a que ya estás atrasado, manejas a demasiada velocidad y casi chocas 3 veces por el camino, lo que te acelera la tensión. Después de 15 minutos de retraso y con el nivel de amargura elevado llegas a la escuela. Tu hija sale corriendo del carro sin decirte adiós.                                                                           
Después llegas a tu trabajo 30 minutos tarde, y te das cuenta que se te olvidó la cartera... Tu día empezó terrible. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansías llegar a tu casa. Pero cuando llegas a tu casa, encuentras un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija. ¿Por qué?... ¿Por qué tuviste un mal día?...                                                                                                                 Todo comenzó con tu reacción en la mañana. No tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día. 
 Mira lo que pudo suceder: 
 El café te chispea. Tú hija está a punto de llorar. Tú gentilmente le dices: "está bien, cariño, sólo necesitas tener más cuidado la próxima vez".
Después de agarrar una camisa nueva y tu maletín, regresas y miras a través de la ventana a tu hija tomando el autobús. Ella voltea y te dice adiós con la mano.
¿Notas la diferencia?... Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente. ¿Por qué?... Realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% lo determinó tu reacción. (Stephen Covey)

Una respuesta correcta ante las cosas, puede evitarte muchos malestares tanto físicos como a nivel social. Puede evitarte quedarte sin empleo, perder el cariño de alguien, o simplemente y lo más valioso, perder tu paz. 

martes, 6 de octubre de 2015

Ojalá estuviera equivocada...



Aunque cueste creerlo, una gran parte de la humanidad de hoy, ya no lucha, ya no cree, ya no ama intensamente. 
Se disuelven en mentiras, en maldades, en soberbias. 
Sobreviven con el frío desolador de la indiferencia. 
Cambian lo real por lo banal; buscando incansablemente aparentar, en lugar de aceptar su vida tal y como es.
Se engañan a sí mismos. Se traicionan cada día y cada día traicionan los valores que un día fueron importantes. 
El cuerpo perfecto se convirtió en una meta. La belleza extrema es el afán de cada día. 
Caminan sin rumbo y sin sentido, buscando algo que consuele la frustración de verse encadenados a sus malas decisiones, las cuales muchas veces pasan facturas con precios de dolor. 
Sonríen falsamente, porque es más fácil, que describirle a los demás el infierno que llevan dentro.
Son esclavos de máquinas que poco a poco consumieron relaciones y momentos que algún día valieron oro…
Y por un poco de dinero, son capaces de hacer a un lado sentimientos. 

Pareciera una mentira. Ojalá estuviera equivocada y esto que hoy escribo fuera solamente un vano pensamiento. Sin embargo el sol no se oculta detrás de un dedo. El tiempo de creer en nubes de algodón pasó. La realidad se transmite cada día en nuestros ojos, y a cada minuto en alguna parte, alguien a su manera está viviendo su propio fin del mundo.


martes, 1 de septiembre de 2015

No te pierdas...

No te pierdas en la superficialidad del mundo. En los estereotipos de la gente, en el deleite de lo efímero. En la mentira de lo vano.                                                               
La belleza de la gente se nota en su mirada, en la forma en que se expresa, pero sobretodo en su manera de actuar.                                                                                      
No te vayas por lo primero que veas; busca adentro, en donde se alojan las cosas que más valen en la vida. Aquellas que no se pueden comprar con dinero. Aquellas que hacen de las cosas simples, algo extraordinario. 

No te pierdas en lo absurdo, en lo que no lleva a ninguna parte. 
No te aferres al pasado, a lo que por alguna razón ya quedó atrás. Si algo pasó por tu vida y hoy no está, significa que su tiempo y propósito ya fue, aunque no lo entiendas aún. Poco a poco cada pieza encaja en su lugar.

No te pierdas en tristezas necias, en momentos que hace tiempo se debieron superar. Cada etapa de la vida es un aprendizaje, no te quedes estacionado en la vida, porque todo en ella debe continuar.

No te pierdas de la vida, intentando sobrevivir sin disfrutarlo. 
No renuncies al presente, buscando un futuro que quién sabe si llegará. Mejor haz de cada instante una aventura, de cada abrir y cerrar de ojos una ilusión. Mira con esperanza tu vida, y no te pierdas en preguntas que solo el tiempo, en su debido momento contestará. 



lunes, 3 de agosto de 2015

La música la pongo yo...


Un día mientras mentalmente me movía entre la letra de alguna canción de Ramazzotti, alguien se acercó y bruscamente apagó la radio, simplemente porque como bien lo dijo: ¡le dio la gana! 

No puedo negar que las ganas de llorar de la rabia eran suficientes como para inundar la sala de la casa. A parte de que era una falta de respeto, me parecía injusto que por la amargura de su corazón, alguien quisiera hacerme pagar su mal genio. 

Pero, luego me puse a pensar en que así es la vida; en cada esquina, cada día, a cada hora, sea de día o de noche, siempre habrá alguien que quiera apagar lo que nos hace vibrar; lo que nos apasiona, lo que nos motiva, o simplemente lo que nos hace feliz. 

Tenía la voz para gritar, para vociferar mil cosas a la vez, para hacer saber que estaba molesta y que quería de nuevo la música en mis oídos. Pero en lugar de perder el tiempo en dar atención a lo que no lo merecía, use la voz la para cantar. Para demostrarme a mi misma que solo yo puedo apagar la luz que hay en mi. Que yo soy la que permito hasta que punto los demás tienen derecho a gobernarme. Que yo escojo amargarme o darle vuelta a a página y sonreír. 

Entonces canté, canté a más no poder y me sentí libre, me sentí tranquila. Escogí tener paz, escogí no depender de un aparato o de una persona para vivir un buen momento. Me di cuenta de que mientras me tenga a mi misma, estaré bien. 

Comprendí que cada quien elige lo que quiere en su vida, y cómo vivir cada momento pese a las circunstancias. No se pueden evitar ciertas cosas, pero si puedo evitar que estas me afecten más de lo que deben. 

Hoy sé que me pueden pagar la música externa, que en mi mente y mientras tenga vida, estaré cantando una canción.

Bien lo dice una canción de Juan Gabriel:

 "No hay como la libertad de ser, de estar, de ir de amar, se hacer, de hablar, de andar así sin penas..."