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domingo, 9 de octubre de 2016

Lo que no fue en el camino que dejaste atrás, será en el camino que esta delante de tus días.


Creo sinceramente que el camino transcurrido es muy poderoso para el sentido de la vida. 
Las lágrimas que se dejaron en cada paso nos hacen valorar más una sonrisa. Los raspones que dejaron las caídas nos hacen tomar fuerza extra para continuar. El cansancio que nos embargó en determinado momento, viene a ser un impulso para querer llegar a la meta que nos fijamos. 
El pasado es tan poderoso para formar nuestro carácter. Los errores que cometimos son lecciones que no se aprenden en la escuela. Los momentos de angustia nos elevan el valor para querer buscar la paz. Los amores que se quedaron rezagados en sus estaciones, nos hacen creer que aún hay algo y alguien que nos espera en algún punto.  Y sin duda alguna, si proseguimos con determinación, todas aquellas cosas que hemos añorado, llegarán a nuestras vidas en el momento justo. Lo que no fue en el camino que dejaste atrás, será en el camino que esta delante de tus días. De tus ganas y del valor que tengas al seguir. 

domingo, 24 de julio de 2016

Del adiós también se aprende.


Hay varios tipos de adiós. Aquellos que son necesarios y aquellos que no esperamos. Los que nos salvan de abismos y los que nos envían directo a ellos.
Decir adiós es una de las cosas más difíciles que experimenta el ser humano, porque ya sea para bien o mal, significa dejar ir momentos, sentimientos, ilusiones. Sobre todo si debes decirle adiós a alguien que amas.

La gente normalmente dice "borrón y cuenta nueva.  Pasa la página y empieza de cero" Admiro mucho a quienes lo logran así de fácil, yo por ejemplo, no puedo hacerlo así nomas. Y es que ¿a quién le gustan las despedidas? A mi en lo personal no. Soy de esas personas que se aferran tanto a los demás, que desprenderse es más difícil que respirar bajo el agua. Lo cual no es bueno, porque cuando debo decir adiós, termino destrozandome no solo la cabeza, sino el alma.

Y sin embargo hay que reconocer que, hay despedidas que después de dejarnos en mil pedazos, terminan convirtiéndose en eso que necesitábamos para levantarnos más fuertes. Porque su ausencia, nos dio espacio para reencontrarnos con nosotros mismos, para aprender de errores y horrores pasados, y nos hizo ver cosas que antes, ni siquiera sabíamos que existían. Por lo tanto, decir adiós, hasta cierto punto, también es una necesidad, que todos en algún momento de la vida experimentamos.

La clave, es no aferrarse a nada. Vivir cada instante como si fuera el último, y reconocer que nada nos pertenece, que el tren tiene muchas estaciones y que la vida por sí sola, nos muestra el camino por donde seguir.

Así que la próxima vez que debas decirle adiós a alguien, piensa que quizá en el fondo te esta haciendo un favor. ¡Agradécele!

“Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz”
  -Paulo Coelho

domingo, 31 de enero de 2016

Aprender de los errores

 

A veces nos toca vivir cosas que parecen no tener sentido. Encontramos personas que causan en nosotros cosas totalmente diferente a lo que esperábamos. Lugares que no resultan lo que deseábamos, o simplemente momentos que creemos con todas las fuerzas, que nunca debieron existir. 
Sin embargo, cada cosa que nos pasa en el transcurso de la vida nos deja algún tipo de enseñanza. Ya sea incluso, para dejarnos claro, que cosas no queremos más en la vida. 
Mi tía siempre dice que nadie experimenta por cabeza ajena, y hoy luego de muchas vivencias y tropezones, me he dado cuenta de lo cierto de esas palabras. Cuántas veces nos tratan de "prevenir" sobre algo, y sin embargo son palabras que parecen caer en sacos rotos. El ser humano tiene como una especie de necesidad de experimentar en carne propia cada situación que se presente, incluso cuando hemos visto las consecuencias de dichas cosas en otras personas. ¿Masoquismo? No lo sé. Lo cierto es que aunque suene extraño, creo sinceramente que, es necesario ALGUNAS veces ese experimento.  Porque nos prueba como seres humanos; como seres consintientes y  razonables que a veces vivimos con vendas al rededor de los ojos y necesitamos ver la realidad de la vida, de las relaciones del tipo que sean, y porque no decirlo, también del amor. Eso no significa que vayas a ir por la vida con las rodillas ensangrentadas de tantos tropiezos y la cara hinchada de tanto llorar, por puro gusto. Lo que quiero decir es que si ya viviste una etapa dura en la vida, espero con todo el corazón que hayas aprendido la lección. Que si un tipo de relación te dejó cicatrices profundas, la próxima vez evites caer en lo mismo. Que si la forma en que hasta el día de hoy has llevado tu vida, no te ha dejado nada positivo, intentes mañana comenzar de cero y mejorar poco a poco hasta ser una mejor versión, totalmente renovada. 
No sé que pienses tu, pero yo hoy puedo decir que agradezco haber pasado ciertas cosas, porque sé que soy más fuerte que ayer. Hay cosas, que por supuesto quisiera haber podido evitar, haber hecho caso cuando me advirtieron tantas veces, pero de nada vale lamentarse ahora, eso no soluciona absolutamente nada. Mejor, me encargo de no repetir los mismos errores, de no caminar por ciertos lugares, de evitar cierto tipo de gente, de dejar de "agradar" a todo el mundo, y de aceptar en mi vida cosas que no me gustan y no merezco...
Hoy puedo decir que, aunque parezca que perdí mi tiempo; lo cierto es que eso que viví me dejó enseñanzas que jamás hubiera comprendido con solo escucharlas de alguien más.

Saludos!