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domingo, 9 de octubre de 2016

Lo que no fue en el camino que dejaste atrás, será en el camino que esta delante de tus días.


Creo sinceramente que el camino transcurrido es muy poderoso para el sentido de la vida. 
Las lágrimas que se dejaron en cada paso nos hacen valorar más una sonrisa. Los raspones que dejaron las caídas nos hacen tomar fuerza extra para continuar. El cansancio que nos embargó en determinado momento, viene a ser un impulso para querer llegar a la meta que nos fijamos. 
El pasado es tan poderoso para formar nuestro carácter. Los errores que cometimos son lecciones que no se aprenden en la escuela. Los momentos de angustia nos elevan el valor para querer buscar la paz. Los amores que se quedaron rezagados en sus estaciones, nos hacen creer que aún hay algo y alguien que nos espera en algún punto.  Y sin duda alguna, si proseguimos con determinación, todas aquellas cosas que hemos añorado, llegarán a nuestras vidas en el momento justo. Lo que no fue en el camino que dejaste atrás, será en el camino que esta delante de tus días. De tus ganas y del valor que tengas al seguir. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tú decides


¿Puedes visualizar tu día? ¿Puedes imaginar cómo será tu semana? Según el Principio 90/10, del autor Stephen Covey, el 10% de la vida está relacionado con lo que nos pasa y el 90% restante, se relaciona con la manera en la que respondemos ante las cosas.
Por ejemplo: no es tu culpa que el autobús se descomponga en medio del camino, tampoco que llueva cuando acabas de salir del salón de belleza y vienes recién peinada, no puedes controlar el estado de ánimo de las personas, o cualquier otro infortunio que arruine el plan que tenías para el día. Tú no tienes control sobre eso. Pero existe ese maravilloso 90% restante, que te da el poder para mejorar las cosas, o bien hay que decirlo, también para empeorarlas. Es tu decisión y de nadie más.

Un ejemplo práctico del principio 90/10:
Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y chispea tu camisa de trabajo. No tienes control sobre lo que acaba de pasar. Pero lo siguiente que va a ocurrir estará determinado por tu respuesta: Maldices... Regañas severamente a tu hija porque "te manchó" la camisa con el café. Ella rompe a llorar. Después de regañarle, te volteas a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca de ti. Y de ahí en adelante "se desata" una batalla verbal. Vociferas mientras vas a cambiarte la camisa. Cuando regresas encuentras a tu hija demasiado ocupada, llorando, terminándose el desayuno para ir a la escuela. Pero ya perdió su transporte. Te toca llevar a tu hija porque tu esposa debe irse inmediatamente para su trabajo. Debido a que ya estás atrasado, manejas a demasiada velocidad y casi chocas 3 veces por el camino, lo que te acelera la tensión. Después de 15 minutos de retraso y con el nivel de amargura elevado llegas a la escuela. Tu hija sale corriendo del carro sin decirte adiós.                                                                           
Después llegas a tu trabajo 30 minutos tarde, y te das cuenta que se te olvidó la cartera... Tu día empezó terrible. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansías llegar a tu casa. Pero cuando llegas a tu casa, encuentras un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija. ¿Por qué?... ¿Por qué tuviste un mal día?...                                                                                                                 Todo comenzó con tu reacción en la mañana. No tenías control sobre lo que pasó con el café. La forma en cómo reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día. 
 Mira lo que pudo suceder: 
 El café te chispea. Tú hija está a punto de llorar. Tú gentilmente le dices: "está bien, cariño, sólo necesitas tener más cuidado la próxima vez".
Después de agarrar una camisa nueva y tu maletín, regresas y miras a través de la ventana a tu hija tomando el autobús. Ella voltea y te dice adiós con la mano.
¿Notas la diferencia?... Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente. ¿Por qué?... Realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% lo determinó tu reacción. (Stephen Covey)

Una respuesta correcta ante las cosas, puede evitarte muchos malestares tanto físicos como a nivel social. Puede evitarte quedarte sin empleo, perder el cariño de alguien, o simplemente y lo más valioso, perder tu paz. 

domingo, 28 de junio de 2015

El mejor motivo...



Vive intensamente. 
Ríe, llora si es necesario. 
Ama, perdona, canta, baila, quédate quieto cuando sea necesario. 
Valora la vida como lo que es, tu mayor tesoro, tu mejor regalo. 

Nada se compara con poder abrir los ojos y ver un nuevo día. Sea cual sea el panorama que se presente, piensa que detrás de las nubes está el sol, que la oscuridad se pierde cuando enciendes la luz. 

Se positivo, nada ganas con quejarte de las cosas, eso no soluciona nada. Si debes enfrentar un mal momento, hazlo con la mentalidad de que todo es momentáneo. De que después de la batalla, serás más fuerte y cada vez podrás enfrentar las cosas con más temple. 


No busques motivos, porque el estar vivo es la mejor razón para continuar el camino. Aún hay mucho que te espera, todavía debes descubrir más.
Puedes cansarte, pero por favor, no abandones.

jueves, 18 de junio de 2015

Que nunca te falte...








Que nunca falte un abrazo cálido y una esperanza en el corazón. 
Que nunca sea poco lo que das.                                                                  
Que cada segundo de tu vida sea mejor que el anterior, aun cuando las ventanas de la vida nos muestren un panorama gris. Recuerda que después de la oscuridad, viene la luz. 

Que nunca falle tu amor propio.
Que nunca falte la confianza de que lo que quieres, lo puedes lograr.
Que nunca falte la alegría de un nuevo día y la emoción de una nueva oportunidad.

Que nunca falte la fe, la paz y el cariño.
Que nunca falte una sonrisa, aún en tiempos de lluvia.